No por esperado, el desencuentro entre Pedro Sánchez y Pablo Casado dejó de ser decepcionante. Con dos versiones de la reunión entre el presidente del Gobierno y el líder del principal partido de la oposición, que da la dimensión de la imposibilidad de entendimiento.

La reunión se saldó, tras dos horas de conversación, con un portazo de Casado a las peticiones de Sánchez: sacar la pandemia del debate político, negociar los presupuestos y renovar las instituciones. La versión del PP , sin ocultar estos extremos, trató de “vender” como grandes éxitos algunos planteamientos a los que el Gobierno no da la menor importancia, como la creación de una agencia para gestionar los fondos europeos para la reconstrucción, al margen del Ejecutivo.